jueves, 5 de abril de 2018

Las secuelas del Big Bang.

Paso más tiempo muriendo
del que gasto en sonreír
y aún así sigo viva.

El ruido del tráfico
es delicada música para mis oídos
si me impide escuchar la sangre
corriendo por mis venas,
y no fuera de ellas.

Soñé que bailaba contigo
y con la poca dignidad que me quedaba
no me oriné en las sábanas.

Ni siquiera yo puedo rozarme
como tú ya no me tocas:
la cera de taxidermista que cubre mi piel
me protege de cualquier contacto.

Hay tanto mal en el mundo,
no puedo cuidar a quienes me rodean
porque soy incapaz de vigilar por dónde piso.

Fantaseo con unos barrotes
paredes acolchadas,
sé que combina la profundidad de mis ojos
con una camisa de fuerza.

Todas las noches deseo
no despertar al día siguiente,
pero es que nunca he podido creer aquello de que
   querer y poder
   son lo mismo,
aunque quisiera.

Escojo la música de la ducha
como si eligiera mi epitafio,
y siempre canto,
por si la alarma.



No llevo muy bien esto de sobrevivir,
se me da regular
superar
las secuelas
del Big Bang.

sábado, 24 de marzo de 2018

Yo me fallé, 1:28 am.

La última vez que te vi
ya no estabas asomado
a la ventana.

La última foto que tengo de nosotros,
es un dibujo que hice de tu rostro.

A mí no se me quiere desde la cobardía
no entiende de miedo mi amor
no entiendo
de mentiras ni de promesas que nunca son ciertas
ni de aquello que dices sentir y que te prometes
(dolido y con tu pie izquierdo sobre el ataúd)
no volver a permitir
y
(como un reloj,
como bomba defectuosa que intenta matar todo lo que siento)
no te permites hasta que lo olvidas y
desde tu olvido superas.

No creo en otro amor,

porque yo declaré no volver a escribirte y aquí estoy,
pensando en lo feliz que fui cuando pensaba que éramos felices,
encendiendo una vela al futuro que tendríamos
si hubieras venido a buscarme ayer.

Si continuara creyendo en que el mundo sería mejor,
si tú siguieras
dizque
queriéndome.

jueves, 15 de febrero de 2018

Soneto I.

Ignoras que te he llorado sin pausa
en tres continentes. Cinco países
- nunca volviste a besar mis raíces -
supieron de mis lágrimas la causa.

Pedí a la policía migratoria
de los lugares en que seré feliz
que te prohibieran la entrada sin matiz,
y que te trataran como escoria.

Aún así contigo sueño todos los días.
Y ya convertido en una costumbre
allí tampoco amarme querías.

Cuando por fin me muera de tristeza,
en mi pecho brillando como lumbre
tu nombre estará cual sola certeza.

sábado, 10 de febrero de 2018

La calaca.

Me he mirado al espejo y he visto una calaca.

Se me gangrena el cuerpo
desde que no me tocas,
son estatuas de sal mis músculos
desde que no me miras,
mis huesos finos troncos de hiedra
(que solo buscan abrazarte)
quebrados y podridos,
desde que no me portas.

Me he mirado y he visto un cadáver.

domingo, 14 de enero de 2018

Notas de un pasado.

Y la moraleja dice así:
Mujer pájaro, no te enamores de un Hombre con Miedo.
No construyas una jaula con las ramas que deberían formar un nido.

***

Poco a poco se impone la realidad: te sigo esperando, pero ya como el que quiere que le toque la lotería,
lo deseo pero ya no compro ningún boleto de lo que fuimos.

***

Que inventen otra palabra para todas esas personas que dicen sentirse solas:
la única soledad completa es la ausencia de ti.

***

No eres rival para mí.
Ni siquiera puedes conseguir que deje de quererte.

***

Pocas cosas me gustan más que acariciarte
porque la piel que toco es la tuya,
y tuyo es el cuerpo que la porta.

***

No puedo odiar a la gente que te quiere:
empatizo más con ellos que con todo el resto del mundo. 

***

Todos los días hago el mismo camino.
Todos los días paso frente a la misma iglesia.
Todos los días.
Rezando por que un pedazo de cornisa caiga y me mate.

***

Oliendo como huele ahora todo aquello que una vez quisiste,
es decir,
a cadáver.

*
*
*

Creo que estoy destinada a la radicalidad,
porque no creo en nada,
porque en nadie creo.

lunes, 1 de enero de 2018

Obras póstumas.

La autora,
desmemoriada,
emborrona el nombre de su amado
mientras decide una vez más
olvidar la escritura y dejar la vida.

Cambian las personas,
mueren los amantes,
se deshace el lazo que unió los versos.

Todos los poemas de amor son,
al final,
obras póstumas.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Flotar.

"decir de vez en cuando ‘necesito salir de aquí’
y apuntarnos con el dedo índice y el medio a la cabeza 
con dos al corazón 
y el pulgar al grito en el cielo 
y no disparar" *

Sé qué día de la semana es
porque lo pone en mis antidepresivos,
pero no consigo que me digan cuándo dejaré de estar tan triste
ni por qué.

En el fondo del pozo
se mezclaron mis lágrimas con la mierda
y quedé atrapada en unas arenas movedizas
en las que no reconocía como mío
este cuerpo que se ahogaba.
Asustada, respirando un fango agobiante
que olía a llanto, sudor y a putrefacto.
Quedé paralizada y fallecí mil veces
hasta que al fin dejé de luchar y descubrí,
sin creerlo todavía,
que así,
quieta y muerta,
comenzaba a flotar.
Descubrí,
mejor tarde que nunca,
que debía aceptar el cambio de planes,
morir y, quién sabe si algún día resucitar
con la sorpresa de haberme acostumbrado al aire fresco
sin recordar cuándo fue la primera vez que sonreí.

En el limbo entre la vida y la muerte,
manteniéndome en el mundo onírico de los sueños que me quedan por cumplir,
decidí que si el tiempo lo cura todo,
qué no sanará el espacio.

Pongo distancia, por tanto, entre quién quiero ser y todo lo que me retiene,
y me voy,
por fin,
con todas las dimensiones a mi favor.

*http://escriboporembargo.blogspot.com.es/2012/11/aunque-no-sea-yo-abre.html