viernes, 13 de julio de 2018

La madre de todos los vicios.

Soy lo que prohibís a vuestras hijas y lo que no recomendáis a vuestros hijos.
Soy el pecado capital, el dolor injusto, el puñal en la espalda y un libro de instrucciones solo en ruso.

Soy los fallos que acompañan a todo aprendizaje
soy todos los fallos que acompañan al aprendizaje
soy todos los fallos sin el aprendizaje
soy todos los fallos.

Soy el ansia de hacerlo bien pero no la capacidad de,
soy el problema al que te enfrentas una y otra vez
sin una navaja de Ockham en la mano.

Soy mala
hasta jugando a equivocarme
y soy todo lo malo
a lo que hayáis jugado alguna vez.
Soy el fuego y con él me quemo
como él ardo.

Soy la muerte y en mi pecho resuenan los gritos que acompañaron a todas las balas
y lloro por todos los enfermos que se fueron sin que les curara la risa
soy la muerte
y por mis venas corren mezcladas la sangre y el petróleo.

Soy un ácido que prefiere derramarse por el mundo cuanto antes,
antes de derretir el cristal que lo contiene.

Soy con lo que os encontráis cuando rozais el fondo
su superficie de acero tiene el molde de mi cuerpo
si bajáis tocad antes de entrar:
a veces no quiero recibir a nadie
que me quiera.

Soy la caja de Pandora cerrada
y al que me abro lo enveneno.
Soy un muro alto y soy la concertina que protege su final.
Pero soy también la persona que lo intenta transpasar
y soy la carne viva y los huesos rasgados.

Soy tifus, malaria, sida
Soy gonorrea, anemia, cáncer
Soy náuseas, calvicie, vértigos
Soy depresión y suicidio.

Soy la madre de todos los vicios
y hasta lo que rechazo lo abrazo
y hasta lo que con odio mutuo me odia,
lo cometo.

sábado, 30 de junio de 2018

Gualicho.

Átame con la mismísima cuerda
con que enlazaste el amarre,
aprieta el nudo con fuerza
y que sea tu voz lo único que me agarre.

Quiero que dictes los ingredientes,
los nombres de las flores que vertiste sobre mí
para conseguir que solo con mirarte me tientes,
cuál es la fragancia que en tu cuerpo olí.

Busco la hoguera que te vio bailar alrededor
quemando tu piel donde luego posé mis dedos
con trozos calientes del hechizo que aleja el temor
con chispas del poema para carbonizar los miedos.

Voy a registrar casi todos tus secretos,
realizaré un mapeo de la huella de tus pisadas,
anotaré tu risa, venceré los retos,
pronunciaré para que existan las palabras conjuradas.

Cuando menos lo esperes saborearé tu boca,
pondré los embrujos malditos en entredicho,
me mirarás con ojos de viento y no de roca
y al fin susurrarás la forma de nuestro gualicho.

viernes, 15 de junio de 2018

La Naturaleza se equivocó.

Siento que cuando me hizo,
en el breve momento en que existió
la posibilidad del amor,
la Naturaleza andaba con los pies equivocados
y las manos revueltas.
Yo no sé,
apenas comenzaba a vivir,
pero quizás nevó demasiado en alguna parte del mundo
sepultando crías de osos polares,
o tal vez quemó el sol
los ojos de los niños que confiados lo miraron.
La Naturaleza estaba triste
la noche que me confeccionó.

Las únicas pruebas de que dispongo
sobre mi errado vagar errante
por el camino de la existencia
son el sonido a hueco siempre
que la vida me golpea,
mis articulaciones demasiado laxas
y una visión del mundo
que no me permite ser feliz.
La Naturaleza estaba triste
la noche que me confeccionó

Hay en lo interno de mi busto
objetos descolocados y espacios en blanco.
No entiendo el vacío bajo mi pecho izquierdo
ni las costillas afiladas como bisturíes
y me pregunto por el destino final de la bala
que recorre mi interior
sin encontrar la salida.
La Naturaleza estaba triste
la noche que me confeccionó.

Veo un último indicador de tanta falla
y pertenece a la esfera que rodea
el movimiento de mi cuerpo.
Es el aire que se marcha sin traerme a ninguno
de los que ya se fueron y me olvidaron.
Es el cepo que pesado me impide
abrir los brazos y besar mi casa.
La Naturaleza estaba sola
la noche que me confeccionó.

lunes, 4 de junio de 2018

Ficha personal. Domingo 18:30.

Dejé de encomiarme al patrón de las causas perdidas
porque ya no las busco
ni quiero encontrarme.
Me basta que los que me han querido no me olviden
tras guardarme en el pasado.

A continuación me describo, por si algún día no recordéis cómo pensarme
y deseáis haberlo.

Soy un personaje irreal que puebla los ojos de los que me miran
desaparezco al parpadeo
y regreso siendo otra a la que no sé controlar.
Sé que mis brazos sirven para abrazar, pero también para sujetarme la cara cuando quiero morirme
sé que mis manos funcionan porque les corre la sangre aún cuando no escribo.

Tengo un monstruo dentro de mí que solo quiere dos cosas:
cariño
y mi muerte.
Yo únicamente puedo cumplirle una
y nunca aprendí a recibir caricias.

Intentaron enseñarme una vez el sentido común,
pero yo me quedé en el gusto
con el gusto
incómoda cuando prohibieron ser animal
y me obligaron a ser
productiva.

Tengo una cara
(detrás de las ojeras por dormir demasiado
sola
y descansar poco
porque el monstruo da patadas)
que atestigua que sollozo y que no me avergüenza reír,
que quiero decir la verdad
incluso saboreando hierro.

Soy un estómago que ruge
y grita que ya no tiene hambre
soy células y equilibrio
soy mis neuronas muertas y la serotonina fluyendo a duras penas
soy piel suave y esta constelación de moratones que señalan que estar viva es un golpe
soy mis pies cada vez con menos ganas de bailar
soy pestañas mojadas y puños cerrados
soy la lengua enchilada y sangrienta de lamer hombres heridos
soy mi corazón latiendo lento y fuerte
soy mis hombros dislocados de tanto intentar alcanzar el cielo
-perdón-
la salida del agujero.

Soy lo que veis y yo no miro
soy lo que creo y no intuís
soy y estoy y no es justo
este encontrarme con cristales quebrados cada vez que abro los ojos.

No soy nada
y aún así me duele.
No soy todo
y aún así desbordo.

Por favor,
no me olviden tras guardarme en el pasado,
recuerden que yo también fui humana,
que en la mañana de mi vida
yo también quise vivir.

viernes, 1 de junio de 2018

Décimas imperfectas como yo.

Porque ignoro si te has ido
me has dejado el alma en vilo
pende el consciente de un hilo
y hasta los minutos mido
cuando te siento perdido.
Ya no encuentro mi razón,
quiero huir sin ton ni son.
No se desliza el ahora
suavemente por la aurora
mientras rompo mi pulmón.

Yo anhelo no respirar.
Dónde se guarda tu olor,
en qué mausoleo, flor,
nuestro instinto a derramar
amor juega sin cesar.
Te husmeé como salvaje,
me aferré como un vendaje,
fui tu animal por sorpresa
y no dudé en quedar presa
pero el tiempo fue un ultraje.

Vuelvo a darme por perdida
a dormir en este nicho
ocupado por un bicho.
Si más alta es la subida
peor será la caída.
Son mi ajuar estos recuerdos
-por favor, aviso a los cuerdos
no procuren comprenderlo
si nunca intentaron verlo-
se mantendrán como estruendos.

martes, 29 de mayo de 2018

Cuerpo escombro.

Se me ha desperdigado el cuerpo.

Descansa una mano sobre la cama y la otra en el horno,
los ojos en la ventana
(por si me ven huir).

Una pierna apunta al norte
la otra al sur
(y no me duele).

Es mi cuello el péndulo en el reloj que cuenta el tiempo que me queda;
la lengua pegada al corazón
(por el hielo).

Los cabellos enredados son uno con el desagüe
y está mi piel convertida en polvo acumulado de reliquias que aún recuerdo.

Soy un escombro
y me enfrento al espejo
que no me abarca
que no me encuentra.
Le digo: "se me ha desperdigado el cuerpo"
contesta: "se te ha desperdiciado el cuerpo".

Soy un escombro
me sitúo frente al fuego
y me reconozco.

sábado, 12 de mayo de 2018

Notas IIII.

No quiero tener que explicarle
a nadie
que soy
Scheherezade y el rey
a la vez:
que me sobrevivo día
a día
porque me entretengo
trabajando
en mi propia mortaja.

*      *      *

Soy pálida,
pensáis que estoy muerta.
No habéis visto mis moratones,
yo por dentro soy de colores.

*      *      *

Para Jorge, 

que por tus venas siga
corriendo el arte:
el único modo de morir
sería dejar de crear,
y ese es también el único modo
en que no queremos morir.